Saludos a tod@s mis fans Chiwirístic@s!!! No taba muerto, taba de parranda, de parranda por los barrancos vergatarios de Apure y de la Barinas mesmaaa. En este nuevo episodio mi mente galáctica y psicotrónica les relatará sobre aquellos elementales de la naturaleza, que si se quiere son andróginos, o sea, ni son de aquí ni son de allá, pero son…..rarófilos en cuestión, el barón Ashler de Mazinger Z se quedó en pañales frente a estos especímenes degenerados metamorfósicos, que yo no sé de dónde carajo emergieron, pero de que existen, existen. A la prueba remito a mis amigos.
Está demás decir que la mujer es lo más exquisito, dulce y sabroso que diosito nos dejó como herencia en la madre Tierra, un manjar sagrado pues, para deleite, gozo y contemplación del macho vernáculo que se respeta en todas las latitudes de la esfera terráquea. Sin embargo, la vaina se pone pelúa, cuando los papeles sufren cambios vertiginosos de tonalidad. Así pues, algunos (demasiados, diría mi santa abuela) que habiendo nacido machos quieren ser hembras ajuro, y se mandan a capar las mochilas porque les estorban, se depilan los sobacos, se pintan la pelambre, se arreglan las uñas, usan vestidos, tacones de plataforma, se ponen hilos picaquesos, guindalaches hembrunos y demás atuendos que los alejan vertiginosamente de sus funciones varoniles, para desgracia de nuestra raza cazadora de huellas de venao o de la muy nombrada pecho rajao. El resultado de esta metamorfosis: Hembras cazabobos.
Muchas son las anécdotas y situaciones en las cuales machos casanovas, enamoraos y parranderos, han tenido la (des)dicha de toparse con esas catiras despampanantes o esas morenazas bellas que cruzan por avenidas, centros comerciales, casas de solaz o esparcimiento (léase burdeles) y demás esferas, dándose lugar a un amor a primera vista, que promete una pelea cuerpo a cuerpo en una luna de miel, no muy edulcorada. Les cuento, que cierta noche de fin de semana, hace ya muchas lunas, mis altos carnales y panaderías Douglas, Moisés (Moy), Freddy (el Fefi) y Daniel, encontrábanse libando muy alegremente unas copitas en un local valenciano muy conocido y famoso, mentado “El Tibiritabara” sitio este donde expenden una gama de licores finos, curdas y bebidas espirituosas secas para todos los gustos y catadores de oficio. Además de áreas cómodas y sombrías, perfectas para los pulpos que entrompan de guan a todas las féminas esculturales que allí negocian a sus anchas su pomposo carapacho.
Resulta pues, que ese día, taba de cumpleaños el gran Moisés, y sus acompañantes, ni cortos ni perezosos, en honor a su aniversario, previo acuerdo y en secreto decidieron darle como regalo, once minutos de placer y lujuria con una despampanante negra, o mejor dicho, una afrodescendiente batatúa y fibrosa por los cuatro vientos que lo que estaba era nené, pa´ que el menor se diera banquete y se la gozara a todo trapo, y pa´ que viera que amigos como estos tan dadivosos y complacientes, no jallaría en ningún lado del globo terráqueo. De esta manera, con caña al voleo recorriendo labios, lengua, güergüero, tripas y demás entrañas de estos vikingos urbanos, celebrando y pegando gritos por lo orgasmizante que tenía la carátula del abanderado gozón por la magnitud de semejante presente, todos vieron como la negra cuartoe’bate, una yegua pura sangre, le echaba brazo en el pescuezo al afortunado y lo conducía hasta el final del pasillo para luego introducirse ambos en la habitación, que sería testigo fiel de aquel regalo de panas, único en su estilo. Y el Moisés pensaba: Toy Coronao! Las verijas mora´s se las dejo a esta jeva pa´que sea seria y se organice. Nojoda! A misifú la pongo a andar en patineta, a ver el avión quemao y todo lo que se me ocurra, total, estoy de cumple y hará lo que le diga!
El Moy muy acostado y con las patas en la pared esperando que la negrura saliera del baño, muy ansioso de cabalgar cual potra salvaje, ni se imaginaba lo que venía. Sus ojos se convirtieron en Dos de Oro cuando misia negra, le decía:
Pa´Moisés el más jembrero
De todita Venezuela,
Como está de cumpleaños
Y el tiempo en la vida vuela
Pa´que no me olvide nunca
Yo le regalo mi vela!!!
Adiós coroto!!!!!! Glup!, tragó grueso el sorprendido, y gritó a viva voz: QUÉ BOCHINCHE ES ESTE? Pues no era una vela, era un velón morao de esos que prenden en la montaña de Sorte lo que la morcilla con patas le traía entre manos, sacudiéndoselo y blandiéndolo cual espada de un samurai con aires no muy pacíficos. “Paticas pa´que te tengo” fue la oración milagrosa que cruzó por la torre del Moy, pero gracias a su habilidad propia de escapista profesional, salto olímpicamente por la ventana dando tres vueltas en el aire y cayó parao, para emprender fuerte huída del sitio como vino al mundo, y no se acordó ni de panas, ni de cumpleaños y hasta la pea se le pasó del tiro. Aún no lo han visto sus amigos de parrandas, pero rumores de pueblo indican que lo han conseguido en algunos lugares y recordándole lo sucedido, le preguntan: Épale Moy, cojiste a la Negra??? No sean tan cñdsms!!!!+´`¡’*?,;*&^%$” lo único que cojí fue la carretera negra, porque si esa morcilla ajumá me captura, me detona y en cotufa me transforma. ¡HEY TÚ, JEMBRERO, “COJE” CONSCIENCIA, PA´QUE NO TE COJAN LOS TRANSFORMERS!!!!!!
He dicho* |