La incoherencia se ha convertido en el modus vivendi de nuestra sociedad, ya nada nos sorprende, todo es absolutamente válido o al menos tolerable. Observar el panorama moral que convulsiona nuestra nación (es lo que nos atañe), hace pensar que el hombre se ha transformado en objeto animado por los más bajos instintos, carente de piedad y empatía. Cada crimen supera al anterior en saña, sadismo y crueldad, poco importa el detalle, lo que afecta y produce asco es la connivencia tan familiar de algunos sectores con estos seres. Estos sujetos no sólo son provenientes de fragmentos sociales marginados, los hay de buen porte y peores hábitos, ultrajadores de oficio a quienes a diario vemos regodeándose con lo más “exquisito” de las altas esferas, quienes aplaudiendo sus salidas esnobistas y de “primer mundo”, en lugar de encender las alarmas, se hacen cómplices de innobles acciones. En un país tradicionalmente conservador como el nuestro, sólo uno de estos escandalosos titulares de prensa, otrora, por lo menos habría sido motivo de reflexión familiar, debate político y/o estudiantil, hoy, basta leer en algún medio de comunicación como hombres, mujeres y hasta niños, roban, asesinan, estafan, secuestran y la gran mayoría exhibe como trofeo la impunidad. El panorama realmente es espantoso, parece que nos acostumbramos a convivir en complicidad con una sociedad de alienados de toda índole o motivos. Recientemente leí en una columna publicada por un periódico del Estado Aragua, una sección titulada SÓLO PARA ADULTOS, extrañada por tal referencia, sobre todo porque un diario es asequible a cualquiera que sepa leer y en nuestro país, afortunadamente, la mayoría de los niños aprenden a hacerlo desde muy temprana edad. Me detuve en tres o cuatro de los mini anuncios con la sorpresa que lo que allí se lee es una oferta de prostitución femenina, masculina, homo, trans y bisexual, donde “el producto” es vendido con detalles explícitos y absolutamente pornográficos. No puedo entender cómo en un país donde se multa escandalosamente un medio de comunicación social o se clausuran otros por cumplir con su labor de informar, donde se censura la posición política, se critican duramente los preceptos religiosos y hasta se encarcela por expresar el pensamiento libre, pueda publicarse sin ningún tipo de pudor ni tapujos esta obscenidad manifiesta y, de paso, sea vista como una publicidad más. Busqué en otros periódicos y observé los mismos avisos pero camuflados bajo el título de MASAJISTAS, muchos, bastante subidos de tono pero jamás como los citados en el diario en cuestión. Como madre, me aterra que entre nosotros lo único que progrese sean las cifras de asesinatos, las maledicencias políticas, la locura colectiva hilvanada desde las altas esferas del poder, la impudicia, la corrupción, las violaciones a los derechos humanos, el hambre, la miseria ética y moral y lo peor de todo es, que como individuos, fuimos inhabilitados para ejercer el derecho a la decencia, a saber discernir entre lo que es correcto de lo incorrecto, lo moral de lo escabroso, el amor de la lujuria, la amistad de la elemental conveniencia. Ante esta desoladora perspectiva, cabe preguntarse: Es esta la sociedad que soñamos? Nos conformaremos con ser parte de una esquizofrenia nacional? O simplemente, transitamos la senda que nos conduzca a rescatar la integridad ciudadana? |